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El camino es el destino

Actualizado: 26 abr 2023

Cuando comenzamos un viaje, cuando nos organizamos para ir a algún lugar, marcamos como destino un punto, y de alguna manera, nuestra cabeza y nuestra mente viven centrados en él, hasta alcanzarlo.

Una vez allí, volvemos a redefinir un nuevo destino y comenzamos otro viaje hacia ese nuevo punto a alcanzar. Y así, sucesivamente.


Al igual, cuando en nuestra vida nos marcamos destinos a los que llegar (conseguir una casa más grande, conseguir ese trabajo, hablar con esa persona, adquirir un nuevo objeto...) una vez los conseguimos, volvemos a plantearnos un nuevo destino a alcanzar. Incluso en caso de no llegar a ellos, puede que sean algo frustrante y desastroso para nuestra cabeza.


Esto no digo que esté mal (o bien), nos puede ayudar a avanzar y a buscar metas para superarnos, crecer y mejorar. La cuestión que me planteo, es la manera en cómo definimos el camino y la importancia que le damos a esos destinos.


¿Ponemos sobre ellos la felicidad de nosotros?


¿Reside en cada uno de esos destinos algo que llegado a ellos, nos hará más felices, más plenos, porque en este momento nos "falta" algo que completaremos con eso?


Y sobre todo, una pregunta que me hago y que es como de más peso:

¿qué es por tanto el camino que transitamos y que valor le asignamos a él?


La percepción de la vida y su sentido, me ha cambiado conforme avanzo en este viaje y descubro nuevos horizontes. Horizontes que estaban ahí, y que igual simplemente no recordaba o incluso no era momento todavía de ver. Al leer, al experimentar, al probar, al expandir la consciencia...


Sentir que "El camino es el destino"

En mi vida he visto como he ido poniendo (y sigo poniendo en momentos de inconsciencia y en los que me quedan por descubrir) el foco de mi atención centrado solo hacía momentos futuros, futuros cercanos o más lejanos, pensando y creyendo que cuando llegase o fuese a ese lugar, sería mejor todo en mi vida. Por así decirlo, toda la responsabilidad y atención residían en el destino, pasando bastante desapercibo el camino. Y sí que cada paso que doy, me acerca a un sueño, a algo que deseo o que concibo, pero darme cuenta que la felicidad no reside allí, que la plenitud no está en ese lugar y que el amor y la paz tampoco, me han llevado a entender, y lo que concibo más importante, a sentir, que es el camino mi destino.


Porque es aquí y ahora donde estoy. Es en el camino donde habito cada día, y es dando cada paso lo que me mantiene vivo y me hace feliz y pleno. Porque el destino es el propio camino. Mi viaje es ahora, es este instante, y mi destino no es otro, que ser hoy, en este momento todo lo que deseo ser y todo lo que elijo ser.


¿Cuántas veces te ha pasado que buscas llegar a algo, tener algo, y una vez lo alcanzas, como que pierde hasta esa pasión e ilusión que te llevaba hacia ello?


O también, que ibas tras ese destino, e igual luego apenas te llenaba porque todo eran ensoñaciones tuyas creadas en tu mente.


Es ahí donde siento que me perdía el camino, porque buscaba un destino que llegase y que hiciese "mejor" ese momento.


Así que, transitar el camino con la mayor consciencia y con la mayor atención posible es algo que da sentido a la vida, a mi vida y me cambia la percepción de muchos aspectos de ella, así como de preocupaciones, miedos, bloqueos, frenos y limitaciones. La vida se intensifica. La vida se vuelve más plena y profunda.


Vive el camino con la mayor intensidad y plenitud

Centra tu atención en este instante. Es lo que tenemos y donde somos.


Me gustaría compartir tu camino.

Te leo.


Un saludo.

Andrés López


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