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Mirando hacia fuera

¿Dónde ponemos nuestra mirada y nuestra atención?

¿De dentro hacia afuera o del exterior hacia dentro? ¿O se queda sencillamente, fuera?


Nos fijamos bastante en nuestro alrededor, en las personas que nos rodean y a las que supuestamente tenemos que agradar, tenemos que caer bien, esas que deben aprobarnos y validarnos...

Esto nos puede llevar a vivir mirando hacia afuera. Mirando hacia qué es eso que el entorno quiere y espera de nosotros para entonces, ponernos a cubrirlo, llevando un camino de fuera a dentro.


Y es que el ego busca ese refuerzo externo, alejándose de mirar en nuestro interior para contemplar que es lo que nuestra alma, nuestro ser nos dice y que es eso que sentimos con el corazón.


Pues esto lo he observado en mi viaje, dándome cuenta de la cantidad de acciones y cosas que he llevado a cabo y que sigo haciendo por el exterior, y no por mi interior.


Decisiones que deben ser validadas por los demás.

Acciones que se producen porque el exterior las demanda, pero no van acordes a mi.

Pasos impulsados por el rumbo impuesto por otros y poco empoderado por mi parte.


Porque, por ejemplo, la vergüenza, ¿qué es? ¿No es acaso algo que nos impide mostrarnos tal como nos sentimos? ¿Tal como somos? Porque nos proyectamos en las mentes de los demás, pensando en ¿qué pensarán de mi? ¿Qué pensarán de lo que hago? ¿Qué dirán de esto y de lo otro? Y con ello, dejamos de mostrarnos o dejamos de actuar por esos pensamientos, por esos supuestos o por esos comentarios. Al final, miramos fuera y esto nos condiciona muy fuerte.


¿Pero qué nos dice nuestro interior? ¿Qué nos muestra y qué nos empuja a hacer?


Al entrar a escuchar esa parte de ti, ¿qué camino te marca y hacia donde te dice que te muevas?


Replantear esa mirada y partir de nuestro interior, para luego, sacarlo hacia ese mundo exterior nos hará más coherentes, más plenos, más fuertes y realizados. Y lo que veo más importante. Nos permitirá ser nosotros, tal y como verdaderamente somos. Con sentido, con profundidad, con esencia.


E ir pasito a pasito empoderándote, redirigiendo ese foco y atención y calzándole las deportivas a tu alma para transformar todo eso que te hace quedarte pequeño.


Deja tu comentario o escríbeme para hablar.


Te leo.


Un saludo.

Andrés López.


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